EL APOCALIPSIS Y LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO

PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

INTERPRETACIÓN  CAPÍTULO I - VERSÍCULOS 9 - 11

“Yo, Juan, hermano de ustedes, con quienes comparto las pruebas, el reino y la perseverancia en Jesús, me encontraba en la isla de Patmos a causa de la palabra de Dios y por haber proclamado a Jesús. Se apoderó de mí el Espíritu el día del Señor y oí a mis espaldas una voz que sonaba como una trompeta: ‘Escribe en un libro lo que veas, y manda ese libro a las siete iglesias de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea’ ”

San Juan se presenta a sus hermanos perseguidos por el imperio romano a finales la segunda mitad del siglo I. El testimonio de Juan goza de plena autoridad moral porque él mismo es víctima de su fe en Cristo. Jesús mismo profetizó esta persecución que abarca, de manera abierta o disfrazada, toda la historia de la cristiandad, como aparece profetizado a continuación:

“Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo; por eso el mundo los odia. Acuérdense de los que les dije: el servidor no es más que su patrón; si me persiguieron a Mí, también los perseguirán a ustedes. ¿Hicieron caso de mi enseñanza? Tampoco escucharán la predicación de ustedes”
San Juan 15, 20

Hoy en día, la Iglesia sufre persecuciones encubiertas y directas. Las persecuciones encubiertas están dadas por: Los escandalosos medios de comunicación, las falsas ideologías (como la nueva era) que confunden la fe de los creyentes, las sectas protestantes, las herejías que reciben reconocimiento popular como el asqueroso código Da Vinci, etc. Las persecuciones directas las encontramos en China, India y los países comunistas y musulmanes, donde el fanatismo político o el fundamentalismo religioso cobra víctimas cristianas inocentes. Este tipo de persecuciones se mencionan en el libro del Apocalipsis, una y otra vez, como claras manifestaciones de satanás.

Juan se encuentra desterrado en la isla de Patmos, al frente de Turquía, hacia el año 95 de nuestra era. El apóstol no podía regresar a su tierra natal a causa del evangelio. Es en esta isla donde Juan cae en éxtasis en el día del Señor, es decir en domingo. Así, sabemos que se trata de una revelación sobrenatural entregada en el día en el que se reúnen los cristianos para celebrar la eucaristía, lo que se conocía en la primitiva comunidad cristiana como la fracción del pan.

La trompeta era un instrumento en las guerras antiguas que solo podía mandar a tocar el general. Por tanto, la expresión “oí a mis espaldas una voz que sonaba como una trompeta” se refiere a una revelación divina porque aquel quien habla es el Rey de reyes y Señor de señores. La revelación va dirigida a la Iglesia universal de todos los tiempos, la Iglesia Católica, la cual está representada por las siete iglesias de Asia que se nombran. En las sagradas escrituras, el número siete significa plenitud, totalidad.

Con referencia a las siete iglesias, que se mencionan al final de este fragmento del Apocalipsis, éstas corresponden a ciudades que existieron en el mundo antiguo y en su época se encontraban en la ruta que seguía el correo imperial. De esta manera y en ese tiempo, era más fácil hacer llegar este mensaje pastoral a estas primitivas comunidades cristianas, como se puede apreciar en el mapa que se anexa a continuación:



Señor Padre Todo Poderoso y Eterno, permite la conversión de los pecadores de este mundo. Que seamos testigos fieles de Nuestro Señor Jesucristo en la Tierra para que se cumpla la promesa que Él mismo nos hizo: “Al que me reconozca delante de los hombres, yo lo reconoceré delante de mi Padre que está en los Cielos”. Te lo pido por los méritos de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

PRÓLOGO

ANTECEDENTES HISTÓRICOS E INTERPRETACIÓN

CAPÍTULO I - Versículos Uno al Tres: COMIENZO DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO I - Versículos Cuatro al Ocho: SALUDO A LAS IGLESIAS DE ASIA

CAPÍTULO I - Versículos Nueve al Once: PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

CAPÍTULO I - Versículos Doce al Veinte: VISIÓN DE JUAN DE JESUCRISTO GLORIOSO Y RESUCITADO

CAPÍTULO II - Versículos Uno al Siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE ÉFESO

CAPÍTULO II - Versículos Ocho al Once: MENSAJE A LA IGLESIA DE ESMIRNA

CAPÍTULO II - Versículos Doce al Diez y siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE PÉRGAMO

CAPÍTULO II - Versículos Diez y ocho al Veinte y nueve: MENSAJE A LA IGLESIA DE TIATIRA

CAPÍTULO III - Versículos Uno al Seis: MENSAJE A LA IGLESIA DE SARDES

CAPÍTULO III - Versículos Siete al Trece: MENSAJE A LA IGLESIA DE FILADELFIA

CAPÍTULO III - Versículos Catorce al Veinte y dos: MENSAJE A LA IGLESIA DE LAODICEA

CAPÍTULO IV: LA GLORIA DE DIOS PADRE TODO PODEROSO

CAPÍTULO V: LA ENTRADA DEL CORDERO A LA GLORIA DE DIOS

CAPÍTULO VI - Versículos Uno al Ocho: LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO VI - Versículos Nueve al Once: EL CLAMOR DE LOS SANTOS MÁRTIRES

CAPÍTULO VI - Versículos Doce al Diez y siete: EL DÍA DE LA IRA DE DIOS Y EL FIN DEL MUNDO

CAPÍTULO VII: LA MULTITUD DE LOS SALVADOS

CAPÍTULO VIII: EL TOQUE DE LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO IX: EL TOQUE DE LA QUINTA Y SEXTA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO X: LA PROCLAMACIÓN DE LA SANTA PALABRA DE DIOS

CAPÍTULO XI - Versículos Uno al Catorce: LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XI - Versículos Quince al Diez y nueve: EL TOQUE DE LA SÉPTIMA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XII: LA MUJER Y EL DRAGÓN

CAPÍTULO XIII: LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA

CAPÍTULO XIV: LOS CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL EN EL MONTE SIÓN

CAPÍTULO XV: LAS SIETE COPAS

CAPÍTULO XVI: LAS PROFECÍAS DE LAS SIETE COPAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XVII: BABILONIA, LA GRAN PROSTITUTA

CAPÍTULO XVIII: LA CAÍDA DE LA GRAN BABILONIA

CAPÍTULO XIX: LOS CANTOS EN EL CIELO Y EL TRIUNFO DEL VERBO DE DIOS

CAPÍTULO XX: LOS MIL AÑOS Y EL ÚLTIMO JUICIO

CAPÍTULO XXI y CAPÍTULO XXII: LA NUEVA JERUSALÉN Y EL FINAL DEL APOCALIPSIS

LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO